Hoy la conversación de la comida ha tratado de un tema interesantísimo: los puticlubs. ¿Qué he aprendido? Resumo:
Todo en plan cachondeo, pero debo de tener muy poco sentido del humor porque no termino de verle la gracia, fíjate tú.
Creo que este es el tipo de cosas que a uno le pasan pero no cuenta. A mi es que me gusta hacer las cosas al revés siempre…
La primera vez que tuve este sueño, me extrañó pero no le di importancia. Recuerdo estar en una cama de un hotel, sábanas blancas impolutas y la luz entrando por unas enormes ventanas con cortinas beiges. Estaba con cierto chico, ahí tendidos, y ninguno llevaba ropa. Nos sonreíamos. Fin de la historia, así que me lo quedé en mi cabeza como una anécdota, curiosa, porque no tiene mucho sentido.
Pero es que esta noche he vuelto a soñar con la misma persona. Y me he quedado preocupada.
Era mi habitación de cuando era pequeña. Había gente, conocidos y familia mía. Él aparecía de espaldas, hablaba con alguien. Al reconocer quién era, salté a sus espaldas como un mono, le puse las manos en los ojos y le dije “¿sabes quién soy?” Me bajé y me miró: “Uh, no, ¿quién?”. Aquí hay un vacío, no sé qué pasó, pero en un momento estábamos quitándonos la ropa salvajemente y tirándonos en la cama mientras la gente que había salía despavorida. Ahí mi ser se dividió en dos, mi cuerpo estaba en esa habitación y mi mente, como si fuese un fantasma, fuera, alucinando con lo que estaba pasando al igual que el resto de personas. Decían que eso no podía ser, que había que pararnos. Mi prima entró a la habitación a separarnos mientras mi alma se asomaba por el cerco, no viendo nada por la oscuridad pero sí sintiendo y escuchando los violentos movimientos de la cama. Fin del sueño.
Ahora viene lo mejor. A ver qué persona sabe con quién he soñado, seguro que lo conoceis.
Y para cuando lo acerteis: cariño (jaja) espero que con esto aumente tu autoestima. Y no engaño, lo que digo es verdad de la primera palabra a la última.
Eso de “ya he vuelto, vivita y coleando” es un humor… cómo decirlo, “poco adecuado”, después del pequeño susto ayer en el pueblo perdido de la mano de dios en el que estuve, Cuevas del valle, en Ávila. Me dio una urticaria, y hubo que ir al pueblo de al lado a ponerme un chute de urbasón porque empezaba a hincharme demasiado. Quitando esto, ha sido como tener las vacaciones que no he tenido, me ha venido bien desconectar del mundo, reirme, descansar, vaguear… El lugar es precioso, hicimos muchas fotos, así que he hecho un set en Flickr. Espero que os gusten. Si teneis la oportunidad de ir, os lo recomiendo.
Tengo una especie de manía, que es ir recordando los nombres con los que me llama la gente y no son el mío. Para mi cada nombre tiene una musicalidad y color (no os ríais aunque parezca una chorrada) y para mi es un reflejo de cómo me ven. Me han llamado de casi todo.
- Alicia
- Teresa
- Carmen
- Belén
- Sara
- ¡Conchi! arg
- Marta
- Laura
La a, la e, nombres cortos. ¿A vosotros os pasa lo mismo? ¿Cuál es el nombre más raro por el que os han llamado?
Esta mañana he recibido una sorpresa muy agradable. Mis compañeros de trabajo (yo creo que en realidad ha sido solo el jefe pero que ha querido incluir a los otros dos) me han hecho un regalo, y ha sido para mi totalmente inesperado, que son los que más ilusión hacen. Un libro, jodidamente oportuno: Cómo ser mujer y trabajar con hombres, de Teresa Viejo, con solo un mes de vida en las librerías. Me ha parecido un detalle, muy oportuno, y del que sacar cosas que me sirvan no solo con ellos sino también en el futuro, ya que irremediablemente trabajaré en algún otro lugar, y dedicada a la informática, lo más probable es que sea rodeada de hombres. Este libro me va a complementar al que me cogí el sábado, Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, se me acumula la lectura.
De camino a clase y luego a casa, he empezado a devorarlo con frución. Y me está gustando, porque voy aprendiendo cosas y también viendo reflejadas situaciones que creía que eran cosas mías, paranoias, y no lo son. Es muy curioso ver cómo en un entorno de trabajo influye el ser hombre o mujer.
Por ejemplo, he visto que cometo un error grave en el trabajo. Hay multitud de tareas por hacer y al ver los agobios de los demás y sus problemas, los acabo haciendo míos, les dejo que me den trabajo para quitárselo a ellos, simplemente por ayudar, por aligerar la carga, porque no me importa, porque mi tarea es secundaria. Es intinto maternal el querer solucionar los problemas a costa de echarse más carga a la espalda. Y esto no está bien, porque acabas agobiada, no puedes con todo, y ellos mismos acaban dando por hecho que les vas a solucionar x problemas cuando no te competen realmente.
También he aprendido que los hombres, en media hora, piensan de media 5 veces en sexo. Que para nosotras un no significa no, y para ellos, un no significa, “por este camino no” o “probaré más adelante”. Que nosotras somos
mucho más emocionales: un problema de trabajo con Fulana, afecta mucho a nuestra relación, pero un hombre, sabe separar las dos cosas. Que si te trata de forma agradable pero con otros hombres es una persona totalmente diferente, no hay que tenérselo en cuenta puesto que en eso todos son iguales, y lo hacen de forma completamente inconsciente.
Que en algunas cosas como en el tema de los baños, siento que me confundí de sexo al nacer. Y así mil cosas. Me queda mucho libro aún, pero lo recomiendo sin duda a cualquier mujer trabajadora.
O que me tatúen en la frente la palabra GILIPOLLAS, es lo mismo.
Este verano empecé a trabajar, ya lo sabeis. El primer mes, me pagaron la cuarta parte de lo que debían. Tardaron casi dos semanas en pagar lo restante. Se excusaron en un fallo de programación, y lo que les pasa es que son tontos y no saben echar cuentas, porque me lo pagaban como complemento voluntario (¿?¿?¿?).
El segundo mes, me pagaron la cuarta parte de nuevo, más 50 euros. Esta vez tardaron una semana.
El tercer mes, me pagaron la mitad, y ya me puse un poquitín seria, pero muy educada: “El primer més vale, es un error y lo entiendo, no pasa nada, el segundo, bueno, otro error, pero ya que me hagais esto el tercero me parece un poquito fuerte…”.
El finiquito, ¡me lo pagaron echando leches! Ahora estoy de becaria por dos meses, lo justo para echar las horas y que me convaliden con créditos de libre elección. Luego seguiré, no sé con qué tipo de contrato.
El primer mes de becaria, se cumplió la semana pasada. El día de la nómina, van y me dan una, y la miro toda contenta y… era la nómina del finiquito. ¿¿AHORA?? ¿Y Octubre cómo me lo van a pagar? He esperado, pacientemente. Mi jefe, estaba que echaba trinas, pero yo, quería pensar que era un retraso, que había una explicación. Hoy, día 13 de noviembre, joder, seguían sin pagarme. Tendría que haber ido muy muy seria, eso me han dicho, pero no, porque soy gilipollas.
- Hola, ¿tienes un momentito?
- Sí sí, dime.
- Mira es que bla bla bla…
- Ay, ha sido un error. Hoy mismo hablo con Fulanita para que te haga la factura y el cheque.
- Vale, muchas gracias. Hasta luego.
No tengo valor para enfadarme. Vengo aquí casi por placer, no me urge el dinero, y me han hecho un contrato especial para beneficiarme en la universidad. Soy una don nadie que no es quién para ponerse dura con esta gente…
… Y a la vez es mi derecho reclamar lo que es mío, lo pactado. Me toca las narices mucho. Voy a empezar a tener yo también errores: “uy, he borrado la tabla de asientos sin querer”.