Tener dinero es peligroso, te quema los bolsillos, y caes en el consumismo. Pero si encima empiezas a comprar por internet, ya es aún peor. Eso me está pasando, que cada cosa que quiero, y que se puede conseguir con dinero, me la compro. Este ha sido el caso de mi nuevo móvil, el LG Viewty o KU990. Llevaba meses con la idea de comprarme otro teléfono, ya casi estaba decidida por la Blackberry 8100 de Vodafone, pero estaba esperando a que en Julio me terminase el contrato de permanencia y así hacerme otro y que me saliese más barato.
Mi gozo en un pozo cuando consulto y tengo el contrato hasta enero, son 18 meses, no 12. Como ya tenía la ilusión de cambiarlo en Julio, pues a buscar. Antes he estado con un Nokia 6630, y no me gustaba por lo mucho que pesa. Buscaba también uno que tuviese una buena pantalla, y que de alguna manera tuviese un teclado QWERTY, una forma más rápida de escribir. El Samsung F700 parecía perfecto, pero es TAN caro… Al final, ha sido el LG que es casi igual pero sin ese teclado, sin Wifi, y con mejor cámara. Lo he comprado por ebay, así que sin garantía, tocare madera y lo cuidaré mucho mucho para que no se me rompa.
La pantalla es enorme, así que ya no me puedo quejar. No tiene más que tres botones de llamar, colgar y ir atrás, y en un lateral los de la cámara y el bloqueo. El resto, va por la pantalla táctil. Ésta es una gozada, tan solo falla en algunos menús al desplazarlos abajo y arriba, o en que es difícl atinar bien con los dedos para el teclado QWERTY que puedes usar para escribir los mensajes. Pero para eso está el puntero que trae. Se retrae, así que escondido es pequeño, y por fuera parece un pequeño pintalabios. Los mensajes los puedes escribir eso, con el QWERTY, con teclado normal o escribiendo a mano, aunque es un poco puñetero entendiendo las letras.
¿Qué trae por dentro que le haga diferente a otros cacharros? Para empezar, su punto fuerte, la cámara de 5 megapíxels, con estabilizador de imagen automático o manual, ISO de hasta 800, ¡modo macro!, reducción de ojos rojos, balance de blancos, hacer fotos panorámicas… En modo vídeo, los hace hasta a 120 fps, con sonido. Luego trae un editor de imágenes bastante chulo. Y con cámara delante para videollamadas (o fotos o vídeo también).
Más cosas, tiene un modo vuelo, para que no coja señal pero lo sigas usando, protocolo HSPDA, radio, lee PDFs, DOCs y RTFs por lo menos, archivos flash, sincroniza con Outlook y admite tarjetas MicroSD. La memora que trae no está tan mal, 100 megas, pero yo por si acaso me he agenciado también la tarjeta.
Solo dos cosas malas. Uno, la batería, como uses el bluetooth la has cagado, el móvil morirá en horas. Y dos, que la alarma solo suena si el teléfono está encendido. Con el nokia no hacía falta, pero ahora si me mandan un mensaje a las tantas, me van a despertar, y es algo que me jode muuuucho.
Vamos, todo un juguete, al menos gracias a ebay he ahorrado una pasta para lo que cuesta libre o por puntos.
Actualización: No he conseguido hacer NI UNA PUTA FOTO bien. Un vídeo sí, pero lo he tenido que cortar porque salía yo, y ahora va y no me lo sube a youtube porque lleva más de media hora. ¡A la mierda! ¡Una foto de Google!
Ayer en el café, hablando sobre las vacaciones:
Quesada: - Bueno, y tú qué ¿te vas a ir con el novio?
Yo: - No, porque sería en Agosto y bla bla bla. Pero os repito, que no es mi novio.
Q: - Bueno me da igual, el que te folla.
Yo: - ¡¡¡!!! Pero tío, qué bestia, no vuelvas a decir eso, no te lo consiento.
Q: - Joder, ¿y por qué no? ¿Es o no es la verdad?
Yo: - $%¬#~! No te pienso responder, las cosas se dicen de otra manera, se le llama por su nombre y punto.
No saben usar otras palabras u otro verbo, siempre el mismo. Para mi es despectivo, suena fatal, además, nunca es que uno se lo haga a otro, es algo de dos.
Qué puta manía con “la verdad”. No una cosa por ser verdad debe decirse. Ni todo lo que uno piense debe decirlo. Además de que hay formas, y formas, de decir la verdad a alguien.
Quizás es que soy una tonta, una infantil, una inmadura aún. El martes cambié de contrato, es el cuarto en menos de un año, pero para mi eso es algo bueno puesto que me han dado lo que he necesitado en cada momento y ver que había una fecha final me quitaba de agobios “si lo quiero dejar cuando se acabe lo dejo y ya está”. El contrato de ahora es a jornada completa, hasta diciembre, pero en realidad tengo suerte pues el 15 empezamos la reducida. Aún así, y aunque ya el año pasado estuve un par de semanas a tiempo completo, este martes y este miércoles fueron horribles. Cuando vuelves de comer, no tienes ganas de hacer nada, pero es que si no haces nada, te aburres. Como no estaba el jefe ni la consultora, yo elegí aburrirme.
Al salir a las 6, pues llego a casa a las 8. Y volví sintiendo que había tirado dos días de mi vida a la basura. Me importan e interesan una mierda los asientos, los tipos de facturas, los pedidos… Quiero que me den requisitos claros, que me digan, haz esto y esto, y tráetelo de las tablas tal y cual. Y que mi única preocupación sea programar. Aunque el soporte a usuarios a veces es entretenido, me gusta solucionar los problemas de la gente, me siento menos inútil y que mi trabajo tiene un poquito más de importancia.
Si solo con 2 días he sentido que eran tirados, ¿qué pasará en otoño? ¿Sentiré lo mismo? ¿Y el resto de mi vida? Si al menos supiera que al volver a casa tendré a una persona estupenda que me abrace, que me de dos besos, y una niña que venga corriendo “¡mamá mamá! mira lo que he hecho hoy en el colegio”, al menos así tendría un poquito más de sentido. O eso creo. Ahora lo único que saco es que la cuenta corriente engorde, y no me lo gasto…
No sé si en esta sociedad se trabaja para vivir o se vive para trabajar. El jueves dos de mis compañeros estuvieron allí pringando hasta las 12 y media de la noche. Yo no pienso pasar por esto. Yo quiero jornada intensiva para al menos que la tarde sea mía. Ahora es cuando una voz me dice “pero cacho quejica, tenías que estar fregando suelos y sabrías lo que es un trabajo de mierda sin sentido”.
Y quizás lo que me pase es tan simple como que llevo dos semanas sin salir porque todo el mundo está de exámenes, y enseguida me agobio con que me siento sola. Y me siento fatal de que el sentirme así, sea lo que me haga decidirme de una vez a llamarle. Dos semanas es lo que llevo diciéndome “tengo que llamarle” y mil las cosas que pensaba contarle. Para que luego sean dos minutos de, qué tal los exámenes, y, que espere su llamada para que un día me haga una rica cena y algún cocktail, que me fíe de él aunque no deba. Me apuesto 100 € a que me llama para quedar un lunes, martes, miércoles o jueves, y yo seré tan estúpida que accederé y me inventaré a saber qué para explicar en casa por qué no voy a dormir si al día siguiente tengo trabajo.
Ala, ya me he desahogado.
Post mejor solo para chicas y chicos gays. Ayer fue el cumpleaños de una compañera de clase, y nos fuimos un montón de chicas a cenar aun sitio llamado Gula Gula, en Gran Vía 1. Había visto la página web del sitio (dejad que abra la ventana emergente), y parecía un sitio original, con drags, show y tal, pero tampoco nada del otro mundo. Teníamos reserva a las 9, no hubo que esperar casi cola. Te guardan el abrigo y el paragüas por 1 euro cada uno (bueno, se paga al final) y subes unas escaleras para llegar a toda la zona de las mesas. Y ahí pasamos del frío al calor, pero no sé si fue solo por la temperatura.
Qué sorpresa me llevé al empezar a ver camareros en pantalones. Solo en pantalones. Iban todos con el pecho al aire, superdepiladitos, MÁS MACIZOS QUE LA MADRE QUE LOS PARIÓ. ¡Dónde me habían metido! Nos acompañó un maromo a la mesa, estuvimos bastante apretadas, así que en ese sentido muy mal, y nos explicó cómo iba la cena. De primeras no le entendí mucho porque no podia dejar de mirar esa tableta de chocolate, esos brazos, esa sonrisa, ¡¡aaaah!! Sí, casi todos serían gays, ¡pero no importa! Bueno, pues tienes para elegir comer de buffet, frío, 20 euros, o eso y un plato caliente, 25. Todas nos cogimos el menú frío, no sabes muy bien lo que estás echándote al plato, pero malo no estaba. A mitad de la comida te intentan hacer que te inscribas a un club de estos de cosas para el móvil con la excusa de que sortearán dos cenas. Luego los postres eran muy caros, 4 y algo. Lo que realmente estás pagando en el fondo no es la comida, sino el show que viene despues.
A mi entender empezó por lo mejor.
Apagan las luces, las cambian e iluminan al centro de la sala, habían quitado las mesas del buffet y empieza la música. Y ves que viene un tiarrón de tres pares de narices con una cosa en el cuello como de diablillo y pantalones ajustados rojos. Se pone a bailar ahí sensualmente, a deleitarnos la vista a todas, y en un momento ¡paf! ¡fuera pantalones! ¡AAAH! Se queda en un slip rojo. Yo estaba flipando, no podía cerrar la boca y debían de salírseme los ojos pero es que era imposible disimular. Bailando por aquí y por allá empieza a insinuar bajarse el slip por el culete, luego a enseñarle a alguien por alante, y se sube a una mesa y ¡placa! ¡¡En tangaaaa!! Buaaaaah, recuerdo que nos mirábamos las unas a las otras como queriendo confirmar que no estábamos soñando. Pero poquito duramos así, ya que al minuto el tiarrón estaba en bolas, con las manos tapando lo que viene siendo… el asunto. Ni un pelo que le vi al cabrón, se depilan mejor que nosotras. Se paseó así más por la sala, mientras todas gritábamos y babeábamos.
Fue lo mejor. Luego vinieron tres drags, una de ellas muy conocida, Deborah Ombres. Mezclaron charla con bailes, playbacks, bailarines, fue muy muy muy divertido.
Lo recomiendo 100%, ¿alguien por aquí que ya haya ido? ¿Qué os pareció?. Planeamos ir también a La Olla Caliente, ahí sí que creo que me dará un chungo, ya os contaré ![]()
Tengo unas ganas enormes de escribir, de decir cómo me siento, pero no sé muy bien cómo hacerlo sin dar detalles, al ser esto un sitio público.
Físicamente estoy hecha polvo. Y creo que mañana será peor, me toca estar todo el día fuera, y levantarme a una hora a la que hoy estaba muy espabilada. ¿Qué he dormido? ¿3 horas? No sé, pero mi padre dice que tengo mala cara. Y mi madre, es una santa, que aunque ha visto las heridas de guerra no ha preguntado.
Ha sido la noche más… larga que he vivido. La más… loca, divertida, pero a la vez relajada, a gusto, en paz. A cualquiera que me conozca en persona se la cuento y no se la cree. De verdadera película, siempre logra que me haga sentir parte de una.
Por primera vez, nada de mentiras, todo de frente, claro como el agua. No me siento jugando con fuego, he visto que no, que no le amo, pero que sí le quiero. Y que a él le pasa lo mismo. Y si los dos estamos así, ¿qué problema hay? Ninguno, es genial. Siento que encajamos mejor que las piezas de un puzzle. Cuando me ha dicho que detesta eso de que te digan “¿en qué piensas?” ha sido como un bombazo, pero positivo.
Me siento tranquila, de nuevo tengo que repetir, en paz. Y feliz. Sí. Hace muchos meses que dejé de sentirme feliz y por fin vuelvo a saber qué es eso. Me ha cambiado algún chip dentro de la cabeza.
Empiezo a cansarme de esto. Es igual que lo que dice Hugo, al principio te escandalizas un poco y sonríes, te hace gracia su desfachatez y lo burros que son, pero acaban pasándose de la raya si no les paras los pies. Y yo no estoy hecha para pararles los pies.
El otro día el de al lado se pasó tres pueblos. No, más. Hablaban de guarrindongadas para variar, porque parece que es lo único de lo que se puede hablar al ser lo único que todo ser humano conoce. Y me dijo:
- ¿A ti te gustan las pollas?
En ese momento me quedé con la boca abierta. Sentí que se me paraba el mundo por unos segundos, como en Matrix, porque no me creía lo que acababa de escuchar.
- ¿Perdona?
- Sí, que si a ti te gustan las pollas.
- No me puedo creer que me estés preguntando eso.
- Anda, ¿y por qué no?
No supe explicarle por qué esas cosas no se preguntan. Me entraron unas ganas de levantarme y pegarle un guantazo enormes, pero siempre me reprimo. No quiero una denuncia por agresión laboral.
Esta vez ya sí que me ha jodido de sobremanera. Me he sentido humillada, y no sé por qué si son ellos los descerebrados, los que deberían de darse vergüenza así mismos. Pero es que es siempre igual, yo soy “la niña” a la que hacer preguntas comprometidas para que se ponga roja y reírse un rato.
Si a esto le sumamos el jefe, con el que me parece siempre que hablamos idiomas distintos porque yo le digo una cosa y el me responde algo completamente diferente, y que un compañero de clase me estuvo tentando toda una tarde para que me vaya a su empresa a aprender Java, que el ambiente es genial, que está en el centro de Madrid, mucho más cerca de donde ahora, que es gente joven, que no tendría que madrugar tanto… Empiezo a plantearme el irme. Todavía le tengo que dar muchas vueltas, para mi no es tan fácil como pueda verlo alguien de fuera, tiene mucha historia… pero qué coño, tengo 21 años, soy muy joven y creo que tengo derecho a probar mil cosas y a equivocarme 2000 antes de buscar… estabilidad.