Casi me confundo de autobús. Iba convencida de que lo tenía que coger en la acera de en frente, y hasta que no llegué no me di cuenta de que tenía que cogerlo en la dirección contraria. Con la de veces que he ido, y en un verano casi lo borro de mi mente. Y de nuevo, mi manía de mirar cada coche que pasa y su conductor.
Han vuelto a mí recuerdos que tenía enterrados. Cada esquina de ese lugar es un momento. El césped, los bancos, los pasillos, y acelero porque me cuesta respirar. Unos chicos que al oir tacones miran y se levantan para dejarme pasar, “no, no, tranquilos”, y uno responde algo ininteligible, me habrán confundido con una profesora.
El lugar sigue siendo el mismo, pero yo no. Ójala sólo tenga que volver allí un día más.
Hoy tengo el día perro, no quiero hacer nada. Pero tengo que hacer cosas.
Tengo que estudiar.
Tengo que hacer la propuesta de gestión de los desarrollos para el departamento.
Tengo que grabar recuerdos para no verlos cada vez que entro ahí (me niego a borrarlos).
Tengo que hacer limpieza de armario.
Tengo que hacer limpieza de música.
Tengo que termirar el dichoso libro de una vez.
Tengo películas y series por ver.
Tengo que esperar la decisión de un funcionario sobre el próximo año de mi vida.
Tengo que esperar un sí o un no. Prefiero el sí, pero prefiero el no antes que tenerme en vilo. No me cogió el teléfono… espero que no le haya pasado nada.
Paranoica.
Tengo que ir a cenar.
Tú a mi.
Yo a ti.
Hay mucho depravado por el mundo. Un ejemplo claro, es el hombre (porque seguro que fue un hombre) que le puso nombre a uno de los canales de televisión de Disney, Playhouse. Es claramente una mezcla entre Playboy y Penthouse.
Igual que existe el abandonware, tendría que exisitir el musicware abandonmusic, música antigua que te puedas bajar sin cargo de conciencia (si es que a alguien le remuerde) gratis porque ya no se venda.
¿La palabra colonizar habrá salido de Cristóbal Colón?