Hace un huevo de tiempo ya, os pedí consejo sobre algún sitio chulo para ir a cenar en Madrid. ¿Y en qué quedó? Bueno, en que fui a un sitio que me recomendaron y vengo a contároslo porque lo prometí. El sitio es La mordida, una cadena de restaurantes mejicanos. Hay tres en Madrid, yo estuve en el de Ópera, se localiza fácilmente. Es un sitio muy chiquitito, estás apretado y siempre está lleno, lo mejor es ir habiendo hecho reserva. Está bien ambientado, muy muy colorido, cada servilleta es de un color. La comida no está nada mal, probé los nachos con guacamole, una quesadilla, y un “pa ti pa mi” en el que te sirven una serie de cacharros con carnes y salsas y te vas haciendo tú tacos. Te sirven también tres salsas para lo que sea que vayas a comer, pero no las probé. De beber, tienen multitud de cervezas, no Coronita pero sí Sol que está riquísima. Para luego remojar los tacos, puedes pedirte copas caribeñas, el tequila sunrise está DE MUERTE, es peligrosísimo porque aunque sea fuerte no te enteras. No pidais tequila con lima simplemente porque no es bueno. Yo me tomé un daiquiri de limón suavecito, no lo había probado nunca, y me gustó mucho, pero luego noté cómo me pesaba todo el cuerpo y no era capaz de hablar sin trabarme la lengua…
En cuanto a precio, bueno, depende un poco de lo que cojas y si pides alguna copa. Entre 20 y 30 € por cabeza. Me parece un buen sitio al que ir con un grupo de gente en el que coger cosas y picar entre todos de todo y luego dividir. Una cosa muy importante: va por turnos. No sé para comer, pero para cenar tienes el turno de las 9 y el de las 11. Si estás en el de las 9, a las 11 ya te vienen con la cuenta a desalojarte, pero los camareros son muy agradables en el trato.
También una curiosidad, y es que esta es una cadena creada por Joaquín Sabina. Ah, y el detalle de los baños, esto me encanta. Cuando bajas buscando el baño, en una puerta pone “Aquí tampoco”. Y para saber en cuál entrar pone: “Aquí solo princesas” “Aquí solo machines”.
A mi el sitio me gustó, lo único malo la estrechez, por lo demás lo recomiendo.
Terminé hace un par de días el libro que os comentaba. Por ello, estoy más susceptible, digamos, al comportamiento de mis compañeros en el trabajo y sus comentarios. No me enfado, pero sí diría que lo observo y me fascino cada día más entre las diferencias entre hombres y mujeres. También, cada día más, me frustran y reniego de haber nacido en este bando.
Ejemplos, siempre en un ambiente de cachondeo y buen rollo:
- Sí, tienes que ir a ver a Fulanita.
- ¿Es esta chica morena así con el pelo por aquí?
- Eh, sí, la que tiene unas tetas enormes.
- O_O
- Bueno, hay otra con las tetas así, tú toca y la que las tiene más blanditas, esa es.
Yo me río, como ellos, porque no quiero verlo como una actitud machista. Que los tíos se fijan en si está buena o no y las tías en su ropa o cara, creo que es la realidad. Que ellos piensan antes en sexo que en otra cosa, pues es fisiológico. ¿Es este comentario como para escandalizarse y decir que son unos machistas? Fácilmente, pero yo no lo veo así. Si se hubiese dado entre mujeres y preguntando sobre un hombre, no es tan probable, pero podría haber sido así:
- Sí, tienes que ir a ver a Menganito.
- ¿Es este chico rubio pelo pincho?
- Eh, sí, ese que tiene una nariz enorme/ese que está para mojar pan.
Ahora bien, si estos comentarios se produjesen con mucha frecuencia, creo que sí sería humillante, porque una pensaría que cada vez que ven a una mujer, es para ellos solo un objeto sexual.
Otro ejemplo:
- Esther, si te pregunto si quieres un caramelo de plátano doble, ¿qué me dirías? - pregunta sonriendo y sin real malicia.
- … eeh, pues te diría “No, gracias”. - respondo riéndome.
Para mi con esta experiencia de trabajar rodeada de hombres, está siendo enriquecedora no solo en el sentido profesional, sino en el del entendimiento de los tíos. Todos los días tienen que hacer algún comentario de tipo sexual. Al principio se cortaban de hacerlo delante mía, pero ya no, aunque sigue dándoles un poco de apuro cuando tras hacerlo, me miran cómo me quedo flipando ante sus cosas tan descaradas.
También me choca que ciertos comentarios puedan hacerlos los hombres y nosotras nos tengamos que morder la lengua por aparentar, porque no nos pierdan el respeto y empiecen a tratarnos de menos.
Por ejemplo:
- Fulano, necesito que me hagas una cosa.
- ¿Ah sí? Yo te hago lo que tú quieras cariño, pero aquí no…
¿Os imaginais a una mujer respondiendo así? Si es en tono de cachondeo como ellos, por lógica no pasa nada, pero en el fondo no funcionan así las cosas, una no responde “¿de plátano doble? a ver si me voy a empachar…”.
Creo que nosotras mismas nos censuramos por el “qué pensarán”, pero también, que ellos piensan en sexo mucho más que nosotras. Lo mejor es aceptarlo y reirse también, siempre y cuando no se pasen de la raya.
Eso de “ya he vuelto, vivita y coleando” es un humor… cómo decirlo, “poco adecuado”, después del pequeño susto ayer en el pueblo perdido de la mano de dios en el que estuve, Cuevas del valle, en Ávila. Me dio una urticaria, y hubo que ir al pueblo de al lado a ponerme un chute de urbasón porque empezaba a hincharme demasiado. Quitando esto, ha sido como tener las vacaciones que no he tenido, me ha venido bien desconectar del mundo, reirme, descansar, vaguear… El lugar es precioso, hicimos muchas fotos, así que he hecho un set en Flickr. Espero que os gusten. Si teneis la oportunidad de ir, os lo recomiendo.
Parecía que sí, que mi teoría tendría que ir a /dev/null, y es cierto. Ayer estuve en la línea 4, marrón, y los coches eran todos de los nuevos, y las barras, amarillas. No hice foto por vergüenza, espero que os valga con mi palabra.
Tengo una especie de manía, que es ir recordando los nombres con los que me llama la gente y no son el mío. Para mi cada nombre tiene una musicalidad y color (no os ríais aunque parezca una chorrada) y para mi es un reflejo de cómo me ven. Me han llamado de casi todo.
- Alicia
- Teresa
- Carmen
- Belén
- Sara
- ¡Conchi! arg
- Marta
- Laura
La a, la e, nombres cortos. ¿A vosotros os pasa lo mismo? ¿Cuál es el nombre más raro por el que os han llamado?
En el trabajo. Hay mucho mucho lío, pero yo voy como todos los días. Mi compañero no puede dejar lo que está haciendo para coger el teléfono cada 10 minutos, así que accedo a cogerlo y resolver lo posible, y si no, decirles que lo intenten más tarde.
Una llamada:
- ¿Sí?
- Hola, ¿está Fulanito?
- Eh, está, pero está muy liado ahora mismo…
Me corta la frase.
- ¿Y puedo hablar con alguien del departamento de informática?
GILIPOLLAS, ¿A DÓNDE TE CREES QUE HAS LLAMADO? ¿QUÉ SOY, LA SECRETARIA?
Me ponen de una mala leche que me transformo, ¡machistas!
Y esto no tiene nada que ver con el libro ¬¬, lleva ocurriéndome meses.