Esta vez no va con maldad. De hecho ya empiezo a acostumbrarme a los comentarios y dejan de sorprenderme. ¿Qué ha sido lo último? Mmmm, ah sí, se han puesto a hablar de escotes, y básicamente venían diciendo que me los pongo para ir a hablar con los profesores y aprobar, y que alguna vez he traído alguno al trabajo y por eso tenía al consultor loquito. Luego han empezado a pasarse tres pueblos con él. Me da pena, me da vergüenza lo que ha ocurrido, pero sé que yo no he hecho nada.
A lo que iba. Hoy en la comida se ha hablado de lo pesadas que somos las mujeres, de que tenemos una necesidad imperiosa de llegar a casa y hablar, de contar lo que nos haya pasado en el día “hoy he tenido un día horrible, me ha pasado esto…”, de hablar de la vida de otras personas con las que nos relacionamos “pues anda que fulanita, hoy venía con no se qué, ¿y no va y me dice la muy borde que no se cuanto?”, de todo lo que se nos ha ido pasando por la cabeza a lo largo del día. Que hablamos y hablamos pero luego, si nos cuenta esa otra persona algo, no escuchamos, o ni lo intentamos, que solo nos importa explayarnos y quedarnos agusto, y que somos un coñazo ahí blablablabla, porque son cosas que a nuestro oyente ni les va ni les viene, ni conocen a la persona de la que estás hablando, ni les interesa, vamos, que somos un coñazo que acaba poniendo la cabeza como un bombo.
Yo he dicho que nosotras no lo vemos así. Sí es cierto que necesitamos hablar, exteriorizar lo que tenemos dentro, compartir nuestro interior con esa otra persona, y que esperamos lo mismo de ella. Cuando contamos algo y pedimos opinión, es solo eso, opinión, no estamos pidiendo que nos solucionen el problema. Que sí escuchamos, y nos interesa, sepamos más o menos del tema, porque estamos así equilibrando la balanza, esa persona está confiando en nosotras, lo apreciamos. Creo que no logro encontrar bien las palabras que lo describan, ójala se me entienda.
Hoy cuando he llegado a casa, mi madre se ha puesto a contarme sus cosas del día. Se ha pasado hablando más o menos media hora de cosas que cosas que yo no vivo, de gente que no conozco, donde yo poco podía aportar, y cuando ha terminado todo, se ha levantado y se ha puesto a hacer sus cosas.
Hombres del mundo: paciencia.
El miércoles por la tarde pensé “no quiero esperar más, no tengo por qué hacerlo”. Así que ayer salí del trabajo a las 3, había un poco de conmoción porque echaron a una chica sin esperarlo (ya sabeis, fin de mes, viernes a las 2:30, échate a temblar), y me planté en Callao. No sabía dónde me iba a meter a comer, pero en un momento vi el Pans & Company y allí que me dirigí. Me hizo gracia que todas las mesas estaban igual, en cada una había una sola persona comiendo, así que me sentí menos bicho raro. Uno de tortilla sin pimiento y coca-cola. Ñam. De ahí, a la Fnac (¿por qué decimos “la” y no “el” como el carrefour, el eroski, etc…?), me hice de nuevo la tarjeta en un pis pas y fui a por mi objetivo.
Zona de videojuegos: en remodelación. OMG. Pero había un cartel que decía que estaban ahora en la primera planta, fiuuuu. Voy a las escaleras y a medida que suben la veo, grande, reluciente, esperándome. Me resisto a mirarla y voy a buscar el Assasin’s Creed. Por más que miré, no estaba. Chasco. Voy a mirar la consola. Habría 4, y eran de 40. ¡Plaf!. ¿Qué te dije por la mañana yomismo? Tenía el presentimiento de que no tendrían la de 80 y acerté. Pensé en irme a casa, porque si no estaba ahí, es que estaría agotada en todas partes. O no. Probé, ya que estaba y fui a ECI de Sol. Cajas de la de 40 y arriba… ¡la de 80! ¿Y si eran solo las cajas como me pasaba con la PSP? Miro los juegos, y no veo el Assasin’s Creed. Finalmente le pregunto a la dependienta, una señora de unos 40 y algo, y me dice que tienen la consola, hay 2 y más en el almacén. ¡Yijaaa! ¿Y el juego? Pues me lo mira y me dice que no, le pido que lo pregunte en Princesa, y que tampoco, que lleva agotado desde agosto. No me iba a ir con la consola y sin ningún juego, así que nos pusimos a mirar los que había. Me sentí una estúpida porque no esperaba que la señora entendiese de juegos, que me contase de qué iban y cuáles eran buenos. Me destripó Star Wars diciéndome que si nosequién Skywalker no hubiese conocido a Obi Wan, quizás no se hubiese unido al lado oscuro y las cosas hubiesen sido muy diferentes, o que quizá sí, y que no dependa de las personas que te rodean, vamos, que se emocionó, y yo escuchando y pensando “niña, ya es hora de que te veas la maldita saga aunque sea por cultura general”.
Finalmente entre ella y que fue uno de los juegos que me recomendasteis pues me cogí el Star Wars El poder de la fuerza. Mi comentario sobre él irá a parte. Por 20 € más me compré un mando sixaxis, porque tarde o temprano acabaría comprando uno, así que me ahorro unos euros. Mientras pagaba, hablando con una pareja me enteré de que la dependienta tenía una PS3 de las de 60 gigas, esas con retrocompatibilidad tan preciadas, y me sentí doblemente estúpida por haberme dejado llevar por las apariencias, luego me quejo de que me llamen secretaria…
Lo difícil fue volver a casa. El mensaje que mandé por la mañana llegó a su destino, porque me llegó el informe de entrega, pero todavía espero a que el susodicho me responda sobre si quería ayudarme con la compra. Hoy tengo agujetas en los dos brazos, la condenada pesa mucho para una chichinas como yo, pero oye, es como el día después de haber tenido una “noche movidita”, tienes agujetas, pero sarna con gusto no pica.
Mis hermanos se volvieron como locos, sobretodo el pequeño, tirado por los suelos y no pudiéndoselo creer. En el fondo estaba yo más nerviosa. Mi madre me dijo que estoy loca y poco más. Mientras llega el switch para ponerlo en mi habitación, la tengo en el salón.
Como informática que soy (o casi), no me leo los manuales de las cosas. Enchufé todo, puse la tele, le di al interruptor ¿y ahora qué? Intuitivamente pasé el dedo por el dibujo con relieve de on y off, ¡pin! ¡ey, se ha encendido! Jajajaja, me sentí estúpida.
Es una gozada, no hace nada de ruido, se puso solita en la resolución de pantalla correcta, y el juego se ve… uffff ufffff no podía cerrar la boca. Los únicos problemas, el registrarme en la PSN, he tenido que hacer 3 intentos porque perdía la conexión y me echaba. Quien quiera agregarme, soy Iris8617, el resto de nicks que uso estaban ya utilizados.
Poco más, estoy encantadísima. Bueno, hay una cosa que no entiendo, y es el mando que trae. Pone en él tanto Dualshock 3 como Sixaxis, yo tenía entendido que hay dos opciones: o Dualshock, que vibra, o Sixaxis, que si lo mueves mueves el juego (no me sale el tecnicismo), pero no las dos cosas en uno (que sería lo suyo).
Mañana si eso os comento qué me parece el juego. ^_^
… que he aprobado. ¡KYAAAAAAAAAAA! Un 5.2, yo feliz. No me termino de creer que no necesite volver a ir a clase ni hacer más exámenes, voy a tardar en concienciarme. Del proyecto mejor no hablemos aún. Glup.
Acepto recomendaciones de juegos muhahahahaha, pero GTA no plis, descartado, he jugado a todos los anteriores y de ninguno habré hecho más de 10 misiones, me ataca.
^_^
Primera semana tras las vacaciones. Ni buena ni mala, el nubarrón lo veo, pero todavía no ha llegado la tormenta. Solo tuve un incidente el jueves, que me puso de muy mala leche. Llaman, una de la otra zona, me pide que le pase con uno, no está, pues con el otro, tampoco está, pues con el tercero, no puede ponerse. Le pido que me cuente a mí qué le ocurre para ayudarla, que al fin y al cabo también soy del departamento. Me dice que conmigo no quiere hablar, que con tiene que ser con los otros, se indigna de que no pueda hablar con otra persona, la pido que nos deje una incidencia, y no le da la gana. Pues nada, con tu pan te lo comas, maja. Se lo cuento a mis compañeros luego, ya saben cómo es, que la den. Llega la hora de la comida y se da la casualidad de que comemos con ella y un jefazo. Y a Quesada no se le ocurre otra cosa que preguntarla que por qué no quería hablar conmigo por la mañana. ¿Respuesa? Que ella no tiene nada que hablar con la secretaria.
Me quedé de piedra. No supe qué responderla. “Ahí va lo que te ha dicho ¿no la vas a decir nada?. No podía. Ni me atrevía teniendo a ese jefazo. Tampoco el mío salió en mi defensa. A palabras necias oídos sordos, esta señora no tiene ni idea de lo que hago o no quiere mostrar que la tiene, pero me duele que se me vea así desde fuera, quizá sea que entre la timidez, la vocecita, el ser educada, hace que parezca una niñata, una mojigata, o una estúpida. Me digo a mi misma que estas cosas no importan, que quien me conoce de verdad ve que lo que soy es demasiado buenaza, dulce, cabezona, algo salida, y muy trabajadora.
Por otro lado, pues han echado al consultor que me rondaba. No me siento culpable, sino aliviada, puesto que aun con mi negativa la semana siguiente quería ir y venir conmigo en el trayecto casa-trabajo trabajo-casa, ya que venimos de zonas cercanas. Ahora hago mi trabajo y el de él, pero no me importa.
Qué más. Pues que llegar a casa casi a las 8 de la tarde, llevando todo el día ante un ordenador, hace que no tenga ganas de ponerme a mirar feeds solo por no estar frente a una pantalla. Hay cosas que se me ocurre postear, pero las dejo por no sentarme aquí. En el trabajo, también han capado Google Reader. Estoy pensando en si comprarme un móvil que me permita hacer lo mismo en el trayecto del autobús, pero no me quedo agusto con ninguno. Tener una blackberry es tener lo que tiene el jefe, estaría mal visto. Y el resto o son “demasiado” o son muy caros o son feos, o grandes o no tienen teclado qwerty. Si es que lo quiero todo…
Y esto ya no tiene nada que ver. Pero tengo que decir que qué puñetera maravilla eso de irse de compras sola un viernes por la tarde y comprarte lo que te de la real gana sin mirar lo que cuesta. Comí y me vi todas las tiendas de Príncipe Pío en 2 horas y cuarto. Es fácil cuando habiendo tiendas en las que no duro ni 3 minutos, como Stradivarius, Blanco o Bershka. Para mi son insufribles, todo es feo, todo es de adolescentes, no me veo con esa ropa, porque además son cosas que el año que viene ya nadie lleva. Debo ser una rarita. Ah no, que ya lo soy.
Dejo para otro día la odisea de comprarme calzado.
No sé nada del examen aún. Este blog se está convirtiendo en un diario casi. No es lo que quería, pero es lo que hay, es mi terapia.
Estoy deseando que sea ya mañana a las 4 de la tarde. Tengo el examen de Inteligencia Artificial. Si dios quiere puede que sea el último examen que haga de la carrera, porque no me queda nada más. Ya no sé qué estudiar. He mirado mil veces todos los exámenes, no logro hacerlos yo sola, solo mirando las soluciones, los de sistemas de producción, más o menos los encarrilo, más o menos, los de espacios de problemas estoy jodida a menos que sea un ejercicio sencillo, porque el tema de hacer la función heurística es de pros, creo yo.
Necesito aprobar. No sé si en el trabajo me dejarían ir a clase, y sin el tema de Bolonia es chunguísimo aprobarla, pienso yo. No me importaría volver si fuese como el año pasado, pero tengo un mal presentimiento en este. Así que tengo que quitarme esta asignatura como sea. Mis compañeros dicen que tengo que ir con escotazo y minifalda, pero yo no creo que eso vaya a ayudar.
Toco madera, me llevaré todos los apuntes que tengo (los dejan), cruzaré mis veinte dedos, los brazos y las piernas, comeré chocolate para que el cerebro no se me quede sin energías, no beberé para no tener ganas de ir al baño (que el examen es muy largo). No sé qué más hacer.
En febrero me quedé en un 4,4. Deseadme suerte por favor >_<
Ah, y se me olvidaba otra razón. ¡¡Sin este aprobado no hay PS3!!
Da igual que lo escriba en lógica preposicional, que en lógica de predicados, que en marcos.
Se supone que el sol hace que tu piel se vuelva morena, y que el vello se aclare.
Yo supongo que los negros son negros por provenir de zonas donde les da mucho el sol, de forma que su genética ha hecho que su piel sea tan oscura para protegerse, y que las suecas son blancas porque en su zona no da tantísimo el sol.
Entonces, los negros deberían ser rubios y las suecas morenas. A mi que me lo expliquen.