Ayer hizo un año que empecé a trabajar. Estaba como un flan, porque todo era nuevo, la gente, no tenía ni puta idea de qué iba a hacer (ni cómo hacerlo), el bajar a Madrid todos los días… Aquella primera semana fue realmente aburrida. Me pasaba 7 horas mirando las incidencias de los usuarios en busca de aquellas que me enseñaron a resolver el lunes, deseaba que llegase la hora del café por hacer algo nuevo, hasta me bajaba con los que fumaban, y miraba el reloj desesperada porque se hiciesen las 3. El viernes me plantaron unos pdfs y me dijeron que me lo fuera empollando, a ver qué tal. Entre que eran de una versión más antigua, que eran en inglés, y que yo no tenía ni idea de nada, me sentí superperdida, pero aún así yo lo intentaba entender con ganas.

La primera semana, la pasé en casa de familiares. Solo pretendía pasar dos días. Hace un año a estas horas, yo lloraba como una magdalena al teléfono hablando con mi madre. Tenía que soltar lo acumulado de las dos últimas semanas, y explotó con la cabezonería que me dió de que a los dos días yo quería volver a casa, y sin embargo tenía que quedarme más porque había cena de empresa. Llevando solo dos días, no quería ir, estaba emperrada en que ese era mi tiempo, que encima no conocía a nadie, y que no me interesaba profundizar con esa gente porque total, solo iba a estar tres meses. Mi prima me soltó una buena reprimenda, que era una infantil, que nadie me decía que no fuera a estar más en aquel sitio, que a estas cosas hay que ir aunque no te haga ni puta gracia. Y yo emperrada con que quería volver, porque llevaba 2 semanas fuera de casa (quitando el fin de semana, que me supo a ná), me sentía jodidamente sola, aquello estaba siendo un cambiazo tan radical que sentía que me superaba… Al final más o menos me salí con la mía, el miércoles salí de trabajar, comí en casa de mis primos, me fui a casa, pasé allí como media hora y volví a Madrid a la cena, llegando tarde.

Hace un año, yo nisiquiera sabía moverme en metro. No sabía cómo iba aquello de los andenes, ¡y cómo pelearme con la 6 si era circular! Era una inútila, ahora lo pienso y es que siento vergüenza de mi misma. Pero me vuelvo a crecer cuando veo que eso era hace un año. Ahora, plántame en cualquier sitio de Madrid, que mientras haya metro o tren, me presento donde sea, me voy de exploración sola, me da igual.

Ahora, si está el jefe hago de todo menos aburrirme. Sé manejarme con bastante soltura, y hasta me gusta esto de decir lo que necesito que hagan los funcionales XDD Y meterme con los técnicos… Me han echado los tejos de una consultora. Y hay otra mejor en la que un compañero, puede echarme una mano para que entre allí algún día.

Así que, creo que los momentos difíciles de ese verano, se han visto compensados, solo me han traido cosas buenas, he logrado mi objetivo, cambiar por dentro, ser más segura de mi misma, ser un poco (solo un poco) menos tímida, perderle el miedo a la gente desconocida, sentirme útil, sentir que soy libre de hacer con mi vida lo que quiera.

Sigue siendo igual de duro levantarse a las 6 menos cuarto, pero creo que no tengo motivos para quejarme de mi vida, me va bien. No está mal de vez en cuando darse cuenta de las cosas que te rodean, y ver que son un buen motivo para que te sientas feliz.