Tengo unas ganas enormes de escribir, de decir cómo me siento, pero no sé muy bien cómo hacerlo sin dar detalles, al ser esto un sitio público.

Físicamente estoy hecha polvo. Y creo que mañana será peor, me toca estar todo el día fuera, y levantarme a una hora a la que hoy estaba muy espabilada. ¿Qué he dormido? ¿3 horas? No sé, pero mi padre dice que tengo mala cara. Y mi madre, es una santa, que aunque ha visto las heridas de guerra no ha preguntado.

Ha sido la noche más… larga que he vivido. La más… loca, divertida, pero a la vez relajada, a gusto, en paz. A cualquiera que me conozca en persona se la cuento y no se la cree. De verdadera película, siempre logra que me haga sentir parte de una.

Por primera vez, nada de mentiras, todo de frente, claro como el agua. No me siento jugando con fuego, he visto que no, que no le amo, pero que sí le quiero. Y que a él le pasa lo mismo. Y si los dos estamos así, ¿qué problema hay? Ninguno, es genial. Siento que encajamos mejor que las piezas de un puzzle. Cuando me ha dicho que detesta eso de que te digan “¿en qué piensas?” ha sido como un bombazo, pero positivo.

Me siento tranquila, de nuevo tengo que repetir, en paz. Y feliz. Sí. Hace muchos meses que dejé de sentirme feliz y por fin vuelvo a saber qué es eso. Me ha cambiado algún chip dentro de la cabeza.