Acabo de mirarlo al darme cuenta de que estamos en Febrero. Hace un año y dos días, empecé este blog, hablando de una tal Mia Rose que triunfaba por Youtube y sigue haciéndolo, pero de la que no se ve que saca disco ni ná. Comencé con ganas, más o menos constante, y luego fui perdiendo fuelle como nos pasa a todos. Pero aquí sigo. Y pienso seguir por bastante tiempo. Adictos al café duró más o menos un año, y un blog anterior que tuve creo que menos, ¡así que pienso batir mi récord con este!

Intento no pensarlo pero no puedo evitarlo, lo cierto es que me entristece el motivo por el que nació este blog, la muerte del anterior. Ha pasado un año, y si lo pienso sí que parece que sucediese hace siglos, y aunque han cambiado (he cambiado) cosas a mi alrededor, en realidad yo sigo siendo la misma, con más experiencias y más dura, pero también la que cuando le sale algo programando, aplaude con las puntitas de los dedos o la que cuando está contenta va pegando saltitos. La que pone empeño, la que cree en la bondad de la gente antes que en la maldad, la que se preocupa en exceso por quien más quiere. La que cuando ve el menor atisbo de dolor hacia ella se crea un escudo protector que es mejor no tocar o saldrás muy herido.

Me gustaría saber cómo será mi vida en un año. Pero me gustaría mucho más retroceder unos cuantos.

Gracias a los que me acompañais por aquí con vuestros comentarios, porque sin ellos a veces no sé si seguiría con esto.