Terminé hace un par de días el libro que os comentaba. Por ello, estoy más susceptible, digamos, al comportamiento de mis compañeros en el trabajo y sus comentarios. No me enfado, pero sí diría que lo observo y me fascino cada día más entre las diferencias entre hombres y mujeres. También, cada día más, me frustran y reniego de haber nacido en este bando.

Ejemplos, siempre en un ambiente de cachondeo y buen rollo:

- Sí, tienes que ir a ver a Fulanita.
- ¿Es esta chica morena así con el pelo por aquí?
- Eh, sí, la que tiene unas tetas enormes.
- O_O
- Bueno, hay otra con las tetas así, tú toca y la que las tiene más blanditas, esa es.

Yo me río, como ellos, porque no quiero verlo como una actitud machista. Que los tíos se fijan en si está buena o no y las tías en su ropa o cara, creo que es la realidad. Que ellos piensan antes en sexo que en otra cosa, pues es fisiológico. ¿Es este comentario como para escandalizarse y decir que son unos machistas? Fácilmente, pero yo no lo veo así. Si se hubiese dado entre mujeres y preguntando sobre un hombre, no es tan probable, pero podría haber sido así:

- Sí, tienes que ir a ver a Menganito.
- ¿Es este chico rubio pelo pincho?
- Eh, sí, ese que tiene una nariz enorme/ese que está para mojar pan.

Ahora bien, si estos comentarios se produjesen con mucha frecuencia, creo que sí sería humillante, porque una pensaría que cada vez que ven a una mujer, es para ellos solo un objeto sexual.

Otro ejemplo:

- Esther, si te pregunto si quieres un caramelo de plátano doble, ¿qué me dirías? - pregunta sonriendo y sin real malicia.
- … eeh, pues te diría “No, gracias”. - respondo riéndome.

Para mi con esta experiencia de trabajar rodeada de hombres, está siendo enriquecedora no solo en el sentido profesional, sino en el del entendimiento de los tíos. Todos los días tienen que hacer algún comentario de tipo sexual. Al principio se cortaban de hacerlo delante mía, pero ya no, aunque sigue dándoles un poco de apuro cuando tras hacerlo, me miran cómo me quedo flipando ante sus cosas tan descaradas.

También me choca que ciertos comentarios puedan hacerlos los hombres y nosotras nos tengamos que morder la lengua por aparentar, porque no nos pierdan el respeto y empiecen a tratarnos de menos.

Por ejemplo:

- Fulano, necesito que me hagas una cosa.
- ¿Ah sí? Yo te hago lo que tú quieras cariño, pero aquí no…

¿Os imaginais a una mujer respondiendo así? Si es en tono de cachondeo como ellos, por lógica no pasa nada, pero en el fondo no funcionan así las cosas, una no responde “¿de plátano doble? a ver si me voy a empachar…”.

Creo que nosotras mismas nos censuramos por el “qué pensarán”, pero también, que ellos piensan en sexo mucho más que nosotras. Lo mejor es aceptarlo y reirse también, siempre y cuando no se pasen de la raya.