En el trabajo. Hay mucho mucho lío, pero yo voy como todos los días. Mi compañero no puede dejar lo que está haciendo para coger el teléfono cada 10 minutos, así que accedo a cogerlo y resolver lo posible, y si no, decirles que lo intenten más tarde.

Una llamada:

- ¿Sí?
- Hola, ¿está Fulanito?
- Eh, está, pero está muy liado ahora mismo…

Me corta la frase.

- ¿Y puedo hablar con alguien del departamento de informática?

GILIPOLLAS, ¿A DÓNDE TE CREES QUE HAS LLAMADO? ¿QUÉ SOY, LA SECRETARIA?

Me ponen de una mala leche que me transformo, ¡machistas!

Y esto no tiene nada que ver con el libro ¬¬, lleva ocurriéndome meses.