Esta mañana he recibido una sorpresa muy agradable. Mis compañeros de trabajo (yo creo que en realidad ha sido solo el jefe pero que ha querido incluir a los otros dos) me han hecho un regalo, y ha sido para mi totalmente inesperado, que son los que más ilusión hacen. Un libro, jodidamente oportuno: Cómo ser mujer y trabajar con hombres, de Teresa Viejo, con solo un mes de vida en las librerías. Me ha parecido un detalle, muy oportuno, y del que sacar cosas que me sirvan no solo con ellos sino también en el futuro, ya que irremediablemente trabajaré en algún otro lugar, y dedicada a la informática, lo más probable es que sea rodeada de hombres. Este libro me va a complementar al que me cogí el sábado, Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, se me acumula la lectura.

De camino a clase y luego a casa, he empezado a devorarlo con frución. Y me está gustando, porque voy aprendiendo cosas y también viendo reflejadas situaciones que creía que eran cosas mías, paranoias, y no lo son. Es muy curioso ver cómo en un entorno de trabajo influye el ser hombre o mujer.

Por ejemplo, he visto que cometo un error grave en el trabajo. Hay multitud de tareas por hacer y al ver los agobios de los demás y sus problemas, los acabo haciendo míos, les dejo que me den trabajo para quitárselo a ellos, simplemente por ayudar, por aligerar la carga, porque no me importa, porque mi tarea es secundaria. Es intinto maternal el querer solucionar los problemas a costa de echarse más carga a la espalda. Y esto no está bien, porque acabas agobiada, no puedes con todo, y ellos mismos acaban dando por hecho que les vas a solucionar x problemas cuando no te competen realmente.

También he aprendido que los hombres, en media hora, piensan de media 5 veces en sexo. Que para nosotras un no significa no, y para ellos, un no significa, “por este camino no” o “probaré más adelante”. Que nosotras somos

mucho más emocionales: un problema de trabajo con Fulana, afecta mucho a nuestra relación, pero un hombre, sabe separar las dos cosas. Que si te trata de forma agradable pero con otros hombres es una persona totalmente diferente, no hay que tenérselo en cuenta puesto que en eso todos son iguales, y lo hacen de forma completamente inconsciente.

Que en algunas cosas como en el tema de los baños, siento que me confundí de sexo al nacer. Y así mil cosas. Me queda mucho libro aún, pero lo recomiendo sin duda a cualquier mujer trabajadora.