Hace ya semanas ponía Avería un post sobre lo despistada que era, y le respondía que yo también, a veces no sé en qué mundo vivo. Pero en ese momento no sabía dar ningún ejemplo. Fue decir eso e irme a la ducha. En ella, mientras me lavaba el pelo digo “joe qué poca espuma, me he quedado corta”, me echo más y me doy cuenta de lo suave que se me queda… Gilipollas. Tenía invasores en casa y alguien le dió la vuelta al acondicionador, así que me lo eché creyendo que era el champú.

Hoy he tenido otro, pero es peor aún, porque es la segunda vez que me pasa. Lo de tomar café por la tarde se terminó hace mucho, ahora bebo cuando me da la vena zumo, y casi siempre hay Don Simón. Una vez, fui a echarme un vaso, y cogí el tetrabrick porque ponía la marca, y mientras me echaba miré el color “coño, qué claro”. Me había echado caldo de pollo. Y esta tarde, me he echado sangría.

Soy gilipollas, sí, pero es que eso ya sería otro post.