Hasta este verano, quizás una o dos veces al año como mucho, cogía el Metro. Algo tan simple como mirar el mapa, encontrar la ruta adecuada, y seguir los carteles me ponía en tensión no fuese a ser que me perdiese. Ahora lo cojo todos los días y los fines de semana que salgo, me siento como pez en el agua y me gusta descubrir sitios nuevos.
Pero siempre pasa lo mismo. Te sientas e inevitablemente tienes delante gente, así que miras hacia abajo para no ser indiscreta. Unas deportivas sucias. Unas sandalias con los dedos saliéndose por los lados. Un meñique deforme, no sabes cómo podrá encontrar calzado en invierno. Unos zapatos verdes de tacón. Y tus ojos cobran vida propia y ascienden a ver qué cuerpo y cara acompaña a esos pies. Miradas que se cruzan y luego disimulamos como si hubiese sido sin querer. En el fondo me gusta, me imagino a dónde va esa persona, qué nombre tendrá y qué vida. No puedo evitarlo. Es como participar en el concurso de la primera, Identity.
El mejor aspecto que recuerdo haber visto fue un chico, un tiarrón cachas, con la camiseta ajustada y coqueto. Un regalo para la vista que seguro era gay.
El peor fue una chica. Además recuerdo exactamente el día, fue el de la microquedada con Fran en Sol. Una chica con un top negro, sin tirantes, pero con sujetador con ellos y blanco. Minifalda negra. Tenía el pelo engominado completamente, como rizado. Llevaba los ojos pintados como una puerta, los labios rosa fuerte, pero ninguna base en la cara llena de pecas, y las cejas sin depilar, dando expresión de cabreo. Ella creería que iba monísima, pero la verdad es que a mi al menos no. Si me fijé tanto en ella, fue por el impacto del comienzo de verla: los pies. Llevaba unas sandalias blancas, con unas uñas negras, no pintadas, sino llenas de mugre. Tremendo.
5 Respuestas en "El Metro"
Yo tambien lo hacia cuando cogia el transporte publico, la verdad es que es una manera guay de pasar el rato que te pegas ahi solo.
Echo de menos el metro de Madrid, el autobús aquí no tiene la misma gracia y ahora que conduzco pues rara vez lo uso.
Recuerdo que Tali vino una vez a Madrid y para darme una sorpresa cogió el metro en Sol decidida a verme a mi trabajo que por aquel entonces estaba en Pozuelo. Era la primera vez que cogía ella sola el transporte público de Madrid y llegó sin problemas. Con la de transbordos que tuvo que hacer. Eso sí, siempre dice que para ella fue toda una aventura.
Yo hago lo mismo cuando uso el metro en Madrid, esta semana misma vamos!
Yo voy en tren pero la verdad es que no me suelo fijar en nadie, ni siquiera en quien está mi lado o sentado en frente mío.
Yo en el tren, o en el autobús, es que directamente cierro los ojos y me medio adormilo, pero no me gusta hacerlo en el metro, me da miedo que me roben :S