Yo en cuestión de ropa, desde que empecé a preocuparme por qué vestir, siempre he tenido problemas. Todo me parece bonito y me lo imagino puesto, pero en otra chica y otro cuerpo, tiendo a lo sencillo, cómodo y barato. Ahora estoy intentando cambiar, dejando de vestir como una niña de 12 años, y tener un estilo más mujeril y no de adolescente. En cuestión de ropa, tengo problemas para encontrar, pero al final siempre cae algo.

Pero en calzado, nunca he entendido. Esta mañana en Princesa me he visto todas las zapaterías, en busca de algo distinto a mis botas, botines o zapatillas de deporte, y al final me he hecho una idea de lo que quiero. Y lo que quiero, no es lo que se lleva. Problema número uno. Me gustan las manoletinas (o bailarinas) de ahora, pero de punta. Nada de redondeces. Pues cuando por fin encuentro algo, llega el problema número dos, que uso un 35. Sólo he encontrado zapatos de mi pie, en la sección de niños de Zara. Y no es eso un estilo muy serio que se diga.

Siempre que voy de compras voy ilusionada. Siempre vuelvo frustrada por no encontrar lo que quiero o porque cuando lo encuentro, no me vale. Es como si te dijesen “eh, lo siento, tienes un cuerpo/pies que no entran dentro de las tallas normales, eres un bicho raro”. ¡Gracias mundo por ayudarme tanto a valorar más mi físico!

Pero no me he dado por vencida. Este Sábado lo intento en otro lado.