Cuando era pequeña, mis padres me decían que no me querían comprar la GameBoy porque la pantalla era muy pequeñita y ahí te dejabas los ojos. Cuando terminé 1º de la ESO, por las buenas notas fueron a comprármela, pero mi padre se lo pensó mejor y me compró la PlayStation, y yo encantada claro, aspiraba a algo más barato (siempre he sido muy conformista con los demás, pero poco conmigo misma). Bueno, que me voy del tema. Este chico no debe tener unos padres como los míos, y acabará cegato perdido, mirad en qué tele juega a la Wii…