Propósitos para el 2009, a lo clásico, va:
Y vosotros, ¿teneis algún propósito?
Que paseis una buena nochevieja, paciencia con la familia, y mucho cuidadito si salís. Esperemos que el 2009 sea mejor que el 2008. Yo haré igual, ya que me dio suerte, y me comeré las 12 uvas de Sol, y las 12 de Canarias. Tienen que rebotarse un poco los canarios, llegan las 11 de la noche, tienen la tele en la 1 puesta y ven como la mayor parte de España ya está celebrando el año nuevo, ya empieza la mierda de programa de música de siempre, mientra que a ellos aún les falta una hora para poder celebrarlo.
Un abrazo gentecilla, ¡feliz año nuevo!
Aquí estoy como una boba mirando la pantalla sin saber qué hacer. Mirando a cada minuto el reloj. Con el móvil al lado pendiente de una llamada por un lado y de un toque por otro. Dispuesta a vestirme corriendo, vaqueros, deportivas y el jersey rosa de mangas y cuello calentitos, el abrigo y el bolso de bandolera. Mucho bla bla bla de Tuenti, pero he aquí un ejemplo de que sirve para reencontrarte con antigua gente. Esta tarde voy a ir a tomar un café con una chica que no veo, ni sabía nada de ella, desde que acabamos 5º de primaria. Se me hace una locura, en parte es una completa desconocida, en parte no.
Y esta mañana… Me quedé dormida con el móvil en la mano, esperando que me avisase cuando llegara a casa, aunque no le hubiese pedido que me avisara, porque siempre lo hace. Me manda un mensaje a las tantas y lo leo medio dormida, algo bonito, algo de dulce, sobre sueños, no lo sé, no lo entiendo, apago el móvil y releo el mensaje por la mañana, ya despejada, ya sí lo entiendo, me hace sonreir.
Me voy a ir vistiendo.
Estás toda concentrada buscando un error que te da la instalación del una librería para conectar Python con Mysql cuando… ¡Ay! Esperaba un mensaje así como “Yo soy tu padre” o “Te estoy vigilando”. Uf.
Desde youtube se ve fatal, quizás me tenía que haber ahorrado la chorrada.
Esta semana ha sido de un no parar, de las más intensas que he tenido en mucho tiempo. Estoy empezando a vivir en carne propia las dificultades de llevarte con gente del trabajo, fuera del trabajo.
El lunes hubo movidón en mi departamento. Después de un fin de semana de que Quesada currase allí más de 24 horas seguidas, se descubrió a media mañana que un consultor había metido la pata. Creó un índice a una tabla, olvidándose de un campo, por lo que se perdieron muchos datos que afectaban a contabilidad. Alucinante, creía que estas cosas no pasaban en sitios grandes y serios, y sí. Me quedé para ayudar en lo que fuese, pero no pude ayudar. A las 4 y media, mi jefe me dijo que bajase a recepción a por la comida, ya que no habíamos bajado. En el ascensor, me fijé en que solo había para dos, yo debo ser un alien que se alimenta por el oxígeno, de modo que no comí nada hasta las 6 y media o así. Me dijeron que me marchase, que no tenía que quedarme, y ellos siguieron ahí a ver si podían restaurar la copia de seguridad del jueves.
A las 9 o así me llama este chico, y me cuenta que le había caído una gorda en el curro. Nuestra copia de seguridad llevaba haciéndose mal desde junio. Podría haberse hundido la empresa, si no fuese porque Quesada encontró otra solución. Por supuesto los de mi departamento no sabían nada del asunto, y yo evidentemente me tenía que callar, aunque fuese algo tan serio.
El martes por la tarde me lo pasé buscando zapatos para la cena del jueves.
El miércoles me tuve que quedar también haciendo horas extra. Un departamento quería una cosa, y la quería ese mismo día, pero no sabían exactamente qué querían hasta las 12 del mediodía. Llegué a casa a las 8 y pico, y entre la ducha, la cena y hacer la maleta se me fue el tiempo que me quedaba.
El jueves… ay el jueves. Día de la cena de navidad de la empresa. Salí pronto de trabajar y me fui a casa de mi tía. Allí comí, y nos fuimos a buscar de nuevo zapatos y hacer sus compras. Encontré unos, pero me dolían los dedos gordos así que acabé poniéndome otros que me había traído. Entre mi tía y mi prima me pintaron y me peinaron, me sentí como una Barbie con la que estuviesen jugando a vestirla de princesita, que si esto píntatelo así porque tú tienes los ojos así, que si saca el escote, que si siéntate así, échate este perfume incluso ahí abajo, llévate este bolso… uf. La cena fue más divertida que el año pasado. Bueno, de cena poco, porque casi no catamos nada, todos de pie y venían los camareros con bandejitas y chuminaditas. Este chico se me acercaba muy de vez en cuando. Había que mantener las formas. Decía que no podía estar mucho cerca de mi porque iba tan guapa que no podía contenerse. Vi a jefes bailar y hacer el ridículo, otros desmadrándose como no creía que podrían hacerlo, fue brutal. Sobre las dos este chico me dijo que si nos íbamos, y disimulando, lléndonos alejados salimos de allí. Pero me enfadé con él. Quería estar un rato conmigo y luego volver a la fiesta los dos. Yo estaba cansada, me había levantado a las 6, y me dolían los pies. ¿Qué quería? ¿Que pareciese ante nuestros compañeros que sí saben lo nuestro que nos habíamos ido a echar un kiki y luego volver? A lo mejor me pasé, pero es que no me fio nada. Se enfadó de que pensase así de él, pero bueno, se le pasó. Estuvimos haciendo el tonto y pasando frío casi otras dos horas. Se supone que ha dejado a su chica, pero aun no me ha contado exactamente qué ha pasado. Esta tarde veré qué me dice.
Cogimos un taxi, me dejaron donde mi tía y se fue. No me dormí hasta las 5 o así. A las 6 y media me sonó el móvil, a levantarse.
El viernes fue un día extraño. Faltó mucha gente y no trabajamos casi nada. Todos estábamos matados. Dos con los que me llevo bien, venían de empalmada. Me contaron, pidiendo que no lo dijese a nadie, que la fiesta luego siguió en otro garito, y que el chico que se puso tonto conmigo en el bar y otra compañera con la que me llevo muy bien, se habían liado a lo bestia. Los dos viven con sus respectivas parejas, él no sé, pero ella lleva más de 7 años de relación. Hubo otros dos, que igual. ¿Por qué a la gente le da últimamente por poner los cuernos?
Al salir del trabajo uno de estos dos chicos que me habían contado los líos de la noche, me trajo en coche hasta Moncloa. No paró de hablarme mal de el chaval al que gusto. Volvemos a la historia de lo difícil que es enterarte de cosas y tener que callarte porque afecta a su trabajo. Me contó que a él le había dicho que sí le había puesto los cuernos a la novia muchas veces. Que cuando discutían se iba de putas. A mi me había dicho que jamás le había sido infiel hasta que aparecí yo.
Me da igual lo que sea, lo que no quiero es que me mientan. Si le da vergüenza decirme que va de putas, ¿por qué no le da vergüenza contarme otras intimidades? ¿O es el otro, que resulta que le odia, y me miente para ponerme en su contra? Según él, no quiere meterse, solo advertirme de que no es trigo limpio. ¿Y qué hago yo? Si vuelvo a preguntarle si le ha puesto los cuernos antes a la novia, y me dice que no, no puedo decirle que por otro lado he oído que sí, porque ya va a querer saber quién. Y por otro lado, me he enterado de más cosas que no concuerdan. Dice a los demás que lo dejó con la novia hace 3 semanas, y a mi, que la vio hace 2.
Por otra parte, no quiere que mi jefe se entere. A mi tampoco me hace gracia. Pero que no se entere mi jefe, significa que no se entere su novia, mi prima, que es como mi hermana mayor.
Está siendo muy complicado. Me veo en medio de todo, a mis oidos llegan todas las historias, y yo debo callar. Esto es como haber vuelto al instituto. Y mis esperanzas de que lo de este chico acabe bien son casi nulas, conmigo se porta bien, pero… es bastante “primitivo”. Creo que no podría amar a alguien que no acepta que las chicas eructan y se tiran pedos.
No me da tiempo, no sé qué pasa pero vuela. Tengo ganas de hablar, y escribir, de saltar, de pegar a alguna, de besarle, de que el blog deje de darme errores 503, de vacaciones pero a la vez de ir al trabajo todos los días, de ir de concierto, de abrazarle, de ponerme guapa, de mandar a mi jefe a la mierda, de tocar el piano, de dormir.
Llevo un fin de semana en el que no he hecho absolutamente nada productivo. Toquetear Debian, domir la siesta, comer, jugar a la play, ver alguna peli… No tenía ganas ni de ponerme a leer los feeds. Y no es que tristorra ni nada, es que estoy vaga.
Aun así me he acordado de la actualización de Wordpress que ha salido esta semana, y me he puesto con ella, pero con el plugin Wordpress Automatic Upgrade y el resultado es que ahora lo tengo a medias en castellano y a medias en inglés. Sigue diciéndome que actualice a la nueva versión aunque ya la tenga. Son las 10 y media de la noche y no me apetece arreglarlo a mano. Y también he visto que ha descojonado los comentarios recientes porque salen los avatares y quedan muy mal. Tampoco me apetece arreglarlo hoy. Me prometo a mi misma dedicarle la tarde de mañana.
Espero que se me pase la tontería pronto, que tengo que ponerme en serio con el proyecto. ¡Que alguien me de un capón y me despierte!
Actualización: Desactive el susodicho plugin y se actualizó fácilmente a la versión 2.7 en castellano. ¡Un problema menos!